El anciano y su caballo
塞翁が馬Saiō ga uma
Relato
En las marcas del norte vivía un anciano al que llamaban sabio — el viejo de la frontera. Una mañana, su caballo huyó hacia las estepas. Los vecinos vinieron a compadecerlo. Él solo respondió: «¿Quién sabe? Quizá sea una fortuna».
Pasaron los meses. El caballo regresó — y con él, caballos salvajes de las estepas. Los vecinos vinieron a felicitarlo por su suerte. El anciano respondió: «¿Quién sabe? Quizá sea una desgracia».
A su hijo le encantaba montar los caballos nuevos. Un día cayó y se rompió la pierna. Los vecinos vinieron a consolarlo. El anciano respondió: «¿Quién sabe? Quizá sea una fortuna».
Un año después, los jinetes de las estepas cruzaron la frontera. Todos los hombres válidos partieron a la guerra; de ellos, nueve de cada diez no volvieron. El hijo, por su pierna, se había quedado en la aldea. Padre e hijo atravesaron la guerra juntos.
El pensamiento en su origen
«Todo en la vida es como el caballo del viejo.»